La calabaza es un alimento excepcional, que da al organismo muchos de los nutrientes que este necesita para ofrecer su mejor versión. Por eso, intenta que esta verdura forme parte de tu menú en el día y notarás que te sientes mejor. La calabaza ya es algo más que ese alimento que se hace famoso a final de octubre por la festividad de Halloween. La realidad es que son muchos hogares y restaurantes los que confían en ella para multitud de recetas.
Sin embargo, en ocasiones, su preparación resulta un poco latosa, ya que hay que tener suficiente tiempo para elaborarla con calma y que salga sabrosa y suave. Piensa que, una vez que partas la calabaza, que te puede llevar más de lo que pensabas, todo irá sobre ruedas. ¿Cómo hacer una buena crema de calabaza? ¡Aquí tienes una serie de consejos que debes poner en marcha! Seguro que te sale para chuparse los dedos.
¡Puedes hacer una buena crema de calabaza!
- Elige la calabaza correcta: Para una buena crema de calabaza, como te puedes imaginar, es fundamental hacerse con un buen producto. No siempre hay la que deseas en tu supermercado habitual, así que no cojas aquella que encuentres en tu primer paso, sino que explora y escoge aquella que va a favorecer que el plato salga riquísimo. Para empezar, entramos en la tipología de la calabaza. La misma tiene que ser de cacahuete o potimarron.
Con una de estas tendrás suficiente para ponerte antes los fogones y dar rienda suelta a tu pasión por la cocina. Estarás dando el primer paso para que tenga el sabor que todos esperáis. Una vez sabido esto, también debes tener en cuenta que, cuanto más naranja sea la calabaza, más dulce será la crema. Eres tú quien debe valorar lo que quiere para el plato.
La verdad es que sería una pena perder ese punto de dulzor que la hace tan característica. Un truco es que busques una que sea muy pesada, que no esté muy madura y que no esté dañada por golpes. ¡Esa es la que tiene la mejor sustancia!
- Asa la calabaza: Seguro que no te lo ha dicho nadie, pero estamos ante un truco de un buen cocinero. En lugar de cocerla directamente, lo que tienes que hacer es asarla al horno con aceite y sal antes de cocerla. No pienses que te va a llevar más tiempo. Lo que tienes que pensar es que aquí tienes un proceso que va a hacer que la crema gane en sabor y dulzor.
Ya que hablamos de dar más sabor, que no se te olvide potenciar la base. ¿Qué queremos decir con esto? Que debes hacer un sofrito de cebolla o puerro para que el sabor sea sobresaliente. No te preocupes, que no va a saturar. De hecho, si quieres, todavía tendría cabida algo de ajo.
Eso sí, no te pases con este último producto, porque la crema, entonces, sí puede saber a algo que no esperabas. Si resulta muy intensa, tampoco gustará a todo el mundo. - Poca agua: Una buena crema de calabaza tiene que ser eso, una crema. Por tanto, tiene que gozar de un espesor que la haga especial. Esa es la textura que necesita para cautivar los paladares más exigentes. Por eso, en el momento de cocinar, no tiene ningún tipo de sentido que utilices mucha agua. Tan solo pon la que hace falta para cubrir la calabaza utilizada.
No necesitas un extra para que quede completamente sumergida. En caso de que cometas este fallo, te darás cuenta de que la crema sale muy aguada, con lo que habrá perdido gran parte de la esencia que la caracteriza. Siempre es mucho tener que corregir a posteriori, echando algo de agua para reducir el espesor. Dicho esto, también debes comprobar que en la crema no hay ningún tipo de grumo. Es algo que no suele gustar. 4- Suavízala: Para que la crema sea perfecta, rebájala con algo de nata o queso. Va a hacer que quede especialmente suave y también va a combinar a la perfección con la mezcla de sabores existente.
¡Disfruta de la crema!